Para nadie es un secreto que a los latinos nos encantan las fiestas, pero cuando viene tu propio cumpleaños y eres mamá las ganas de rumbear inevitablemente compiten con otros sentimientos.

Bueno aquí les cuento cómo yo veo mis cumpleaños desde que soy mamá. A diferencia de la costumbre norteamericana que es planificar con bastante tiempo si van a hacer la fiesta, con hora de inicio y fin, invitaciones, así como actividades perfectamente cronometradas y presupuesto. En mi casa nos entregamos a la improvisación: compramos comida y bebida según el número de invitados ( el cual es calculado por encima según los que te llamen ese  día para felicitarte ) y  el sitio será nuestra casa porque “yo no quiero sino una reunioncita”.

El resultado es que fácilmente reunimos a más de 30, la casa termina hecha un desastre, gastamos más de lo que pensábamos,  pero el reencuentro con los amigos y familia vale la pena, “es que si no es así nunca nos vemos” es la principal  excusa que ponemos para celebrar los cumpleaños.

Cómo está película la hemos visto unas cuantas veces, no es de extrañar que cuando se acerca nuestro cumpleaños tratemos de hacer cosas diferentes.

Pero por qué no quieres celebrar?

Esta es la frase que todos te dicen cuando mencionas que para tu cumpleaños “no quieres hacer nada”. Para los latinos la fiesta es prácticamente una obligación o serás etiquetada de que algo está mal en tu vida o en tu cabeza.

Ok vamos a organizar la lista de los invitados… y me doy cuenta que aparte de los adultos hay 25 niños incluidos, esto no será un cumpleaños, será una piñata! Stress subiendo a 1000% ,estás son las opciones que me pasan por la cabeza:

  1. Vámonos de viaje: la excusa perfecta para salvarnos de organizar la fiesta y nadie se entera de cuantos años cumplo.
  2. Salgamos para algún sitio: podemos ir a algún restaurant, así quien me quiera ver se acerca y no tengo que limpiar la casa, probablemente termine celebrando solo con los mas cercanos pero no me acusaran de aburrida.
  3. Hacerte la loca y que los demas organicen la fiesta: esta fue mi opción este año y ya les contare cual es el resultado.

 Que nadie nos quita lo bailado

La verdad es que es difícil no involucrarse en los detalles cuando tu familia esta organizando una fiesta, pero si vivimos quejándonos de que ya no podemos rumbear como antes porque tenemos muchas responsabilidades y que después de los 30 se nos hace más dificil hacer amigos ( sobre todo si te tocó emigrar como lo cuenta Maihum en este post)  a veces hay que dejar todo fluir y dejarnos consentir, simplemente celebrar, porque cuando una fiesta llega a su final es el comienzo de muchos recuerdos que hacen que se te olvide todo el trabajo que fue organizarla.

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