Al convertirme en mamá de dos, descubro que para mí la mayor complicación no viene del cansancio físico sino del cansancio emocional.

Instintivamente, tienes unas ganas enormes de estar con tu bebé, de no desprenderte ni un segundo de ella, pero al mismo tiempo no quieres descuidar esa conexión con tu primera hija: Allí es donde radica para mí el meollo del asunto.

Inconscientemente, se me olvida que Alana solo tiene tres años y siento que soy más dura con ella, aunque cuando me doy cuenta cambio el tono, el discurso y mi lenguaje corporal, es decir, me conecto y me comunico más eficientemente. Pero no es tarea fácil. Menos con los “babies blues” (o restablecimiento de los niveles hormonales) a flor de piel.

Mi Doctor al salir de la clínica con Alana me dijo algo que nunca olvidaré por lo ilustrativo del caso:

“Cuando estás embarazada estás produciendo todas estas hormonas y te sientes una súper mujer… tu pelo brilla, tu piel también (en algunos casos), estás radiante… Sin embargo, después de dar a luz, esos niveles hormonales se van al subsuelo. Pasas a ser una mujer de 60 años (hormonalmente hablando) en menos de 24 horas.”

Dr. William Joyner

En este segundo parto, pasé a ser una sexagenaria hormonal en menos de 6 horas y 6 pujadas, que fue lo que le tomó a Victoria salir de mi barriga.

Saber que estos cambios hormonales existen, es un alivio porque puedo respirar y saber que esa no soy yo, sino mis hormonas hablando. Puedo respirar y conectar con mi hija y decirle que esto es un proceso de cambio que nos afecta a todos. Puedo respirar y racionalizar un poco lo que siento, para no estallar cada dos minutos o estallar y encontrar la calma más rápidamente al saber que es un estado pasajero.

Las emociones están a flor de piel en esta segunda faceta. Lo que más quiero es lograr encontrar el equilibrio para que tanto Alana como Victoria no se vea perjudicadas, sino que más bien salga fortalecidas y emocionalmente más maduras**. Decirle y hablarle desde mis emociones me ayuda a tranquilizarme, a descargar mi ansiedad (producto de mis hormonas) y a saber que todo estará bien y que ¡YO PUEDO CON ESTO!

¡Así que adelante, mamis! Lo estamos haciendo genial… ¿Me cuentas qué cambió para ti al convertirte en MAMÁ DE DOS?

**Aunque Victoria sea una bebita, siempre recuerdo que su cerebro está grabando su película subconsciente y que son herramientas que quedarán allí almacenadas para el resto de su vida.

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