Lo único constante en la vida es el cambio, eso dicen ¿no? yo pienso que no hay nada más cierto que esto. Y en la maternidad me he dado cuenta que se multiplica el significado.

Cuando eres mamá lo único que es, y supongo, que seguirá siendo constante es como cambian nuestros hijos día a día. Cambian no solo físicamente porque crecen por minuto. Sino que además cambian las rutinas en cada momento, cuando te acostumbras a que duerman a cierta hora, empieza el verano, hay sol hasta las 10 de la noche y todo se vuelve más difícil.

Además cambia la actitud, los niños, a medida que crecen van ganando experiencia, van conociendo su medio ambiente, lo que ellos pueden o no hacer con su cuerpo, y como se mueven en el mundo, y por supuesto, con eso llega el empujar los límites, que están dentro de la familia.

Y así como cambian ellos, cambiamos nosotros como padres, vamos creciendo, mejorando -o eso esperamos- y justo cuando creemos que sabemos como es todo, que es lo que quieren decir con un solo gesto, amanece un día y todo cambio.

Y hay que volver a comenzar.

Vaya trabajo que toca, ¿no?

Por eso para nosotros en esta casa tener rutinas es importante, porque nos [me] da una sensación de control, sobre todo, tomando en cuenta que en esto de la crianza hay muchas cosas que no se pueden controlar.

Y durante estas vacaciones, no dejamos esas pequeñas rutinas, que hacen que podamos sobrevivir.

Cuando comenzamos las vacaciones estaba un poco aterrada, dos meses y medio con dos peques, de menos de tres años, juntos las 24 hrs del día. Es decir, yo los amo y los adoro, pero me daba miedo de todo lo que se avecinaba.

Pero debo decir que he sido gratamente sorprendida, que a veces es peor en nuestra mente y las fantasías que nos armamos, y que por supuesto que hay mini dramas a diario, pero los hay en cualquier época del año, y solo hay que comprender.

La misma semana que comenzaron las vacaciones encontré el sistema perfecto para evitar al máximo las rabietas, para entretenerles y hacer los días llevaderos. Y cómo se que no soy la única, quería compatir un día de nuestra rutina, sencilla.

Durante varias semanas me anticipe y guarde un montón de actividades para ellos, pero la verdad es que la mayoría de las veces se cansan muy rápido y es más el tiempo que tardo en armar todo, que lo que ellos duran disfrutando de la actividad. Así que me las guardo para las tardes de otoño e invierno, que se hacen largas y no se pueden disfrutar tanto fuera de casa.

Cómo decía antes, tengo una rutina, dentro de nuestros días slow, en algún momento de la mañana salimos a caminar, un rato al parque, a merendar en el bosque (debo agradecer que vivimos en una zona con mucha zona verde) salir unas dos horas en la mañana. Creo que lo mejor es dentro de la rutina, hacer cosas diferentes que los distraigan.

¿El secreto de nuestra rutina de vacaciones?

Paseos diarios. Si así de simple. Pasear diariamente entre una y dos horas los mantiene calmados el resto de la tarde, les ayuda a quemar energía, a tomar aire a desahogarse, hacer juegos diferentes y relajarse para la hora de la comida. Y es que un rato al aire libre ayuda a todos. [Puedes leer aquí los beneficios de jugar al aire libre]

Y aunque tenemos una pequeña rutina, que debo decir que se nota cuando no lo hacemos, nos ponemos los pelos de punta, nos los tomamos con calma y relax, que al fin y al cabo son días de vacaciones.

Así que lo más importante como siempre es darles momentos de calidad, en donde puedan ser niños y disfrutar del día, lo bueno es que a estas edades, se distraen muy fácilmente, solo que requieren de mucho tiempo de nuestra parte y creo que a veces esa es la parte más difícil. Manejar como nos sentimos nosotros como padres.

Si quieres saber más de qué hacemos a diario no dejes de seguir mi diario en instagram 

Y si lo que piensas es en viajar con niños no dejes de leer este post 

¿Y tu cómo sobrevives a las vacaciones?

Besos, amapuches y nos leemos pronto

Maihum

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