¡Hola!

A veces me pongo en modo intensa y comienzo a reflexionar acerca de TODO, si de todo, de lo que pienso, de lo que digo, de lo que hago, no se si tiene que ver con mi formación como psicóloga, o con mi forma de ser. Y justo estas últimas semanas con las noticias de los Golden Globe y de cómo toda una comunidad de artistas se sumaba a una protesta de @timesupnow por la reivindicación de igualdad hacia las mujeres, su derecho a no ser violadas sexual o emocionalmente, me preguntaba

¿qué hacemos o qué podemos hacer nosotras desde nuestro metro cuadrado?

Y no dejo de pensar en las muchas  veces que digo ‘qué bueno que llega el gordito para tener ayuda’, lo que a veces puede ser considerado como sí solo la mujer en su rol  de mamá o de mujer es la mera responsable del hogar.

Todo esto son mentiras y verdades a partes iguales.

La verdad es que el gordito no me ayuda, aunque yo lo diga, él hace su parte, él es corresponsable en la crianza de nuestros hijos. Al final siento que es una ayuda, porque luego de pasar todo el día con ellos que llegue tu otra mitad yo lo siento como la gloria.

Y esto lo comprendí con el tiempo, porque es muy fácil asumir todas las responsabilidades e ir queriendo hacer todo, y más si te gusta controlar situaciones y que todo vaya como a ti te gustaría que fuese.

Yo solía agradecerle porque tendía la ropa limpia o la guardaba, o darle las gracias por limpiar los baños, hasta que un día termine de comprender que el trabajo en equipo es lo que nos ayuda a mantenernos sanos como pareja y como familia. Y cabe destacar que el también me lo decía, ‘no me agradezcas que hago mi parte’.

Yo llevo a la peque al cole, la busco, le doy comida y la vuelvo a llevar al cole, el trabaja todo el día, pero al llegar la tarde el juega con ellos, asume su parte, yo hago comidas, el friega todos los platos, incluyendo los del desayuno, el prepara cenas, yo arreglo la casa, el baña a los niños, yo los acuesto a dormir el se levanta por las madrugadas y así vamos, en equipo.

El truco de todo está en no esperar que el otro haga las cosas a tu ritmo, los platos no se friegan al instante, que más da si al final los friega.

En saber decirle al otro lo que quieres, lo que esperas, en la maternidad la mamá ocupa un espacio importante y sobretodo los primeros años de vida es quien da muchas horas de tiempo, de energía, de brazos, pero papá también es importante y hay que saber organizarse y que esos espacios de estrechar lazos con papá se den.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil, nos ha tocado aprender, me ha tocado aprender. Hemos cambiado paradigmas aprendidos, hemos reestructurado lo que queremos como familia y hemos trabajado para adaptarnos a nuevas situaciones.

Aceptar que las cosas no se hacen exactamente como espero que ocurran, son las que nos ha permitido el mejor trabajo en equipo

3 ideas para una mejor convivencia con hijos

Repartir las tareas

Siempre siempre será lo mejor. Qué quede establecido, preferiblemente por gustos, para que luego no estés haciendo lo que menos te gusta de casa. Por ejemplo yo no soporto fregar, así que el gordito se encarga de eso, lo de todo el día. Yo pongo las lavadoras (muchas veces) justo a la hora que el llega para que las recoja él. Hace los desayunos de los fines de semana, y yo duermo un poco más. El baña a los niñitos y yo los acuesto a dormir, porque calmarlos para llevarlos a la cama no es su mejor cualidad. El lava los baños y yo me aseguro que la casa se pueda vivir.

Pedir ayuda

Esto no es lo más fácil del mundo cuando eres una ‘control freak’ pero si es necesario para sobrevivir a la maternidad y no morir en el intento. De todos este me cuesta más. Lo sé y lo asumo. Hay ocasiones en las que necesitamos ayuda, para mí es difícil porque no tengo una comunidad cercana o en todo caso mucha familia cerca para pedir ayuda, pero aun así hay cosas que a veces se nos sale de control y un poco de ayuda hace la diferencia.

Comunicarse abiertamente

Hay momentos en los que la rutina nos desborda, la vida cambia y por supuesto que no siempre nos sentimos iguales, es importante que ante estas situaciones lo hablemos con nuestra pareja, o incluso si no es pareja, para que puedan entender si cambiamos nuestro humor o si no logramos hacer muchas de las cosas a la que siempre estábamos acostumbrados a hacer.

Por supuesto que no somos la familia perfecta, a #elgordito se le olvida la mitad de las cosas que le digo, y funciona mejor si yo le hago una lista de las cosas que hace falta por hacer, al principio me molestaba esto, pero la verdad es que el no está en casa más de la mitad del día, por lo que no puede saber que hice y que no llegue a hacer. Así que supere mis ilógicas ideas de que el arreglara las cosas que pasaban por mi mente sin decírselo e hice las pases con saber que lo que se necesita hacer en casa hay que escribirlo y por supuesto ser flexibles con las fechas de entrega

Al final está en nuestras manos mostrarle a nuestros hijos la forma más sana, la que cada quien considere, de ser y estar en familia, con el ejemplo formamos a las familias del mañana.

Porque yo quiero que mañana Miranda sepa que el hombre y mujer tienen derechos, pero también responsabilidades por igual en casa, en el trabajo y en la sociedad, y quiero que Martín sepa, que sea cual sea su camino en esta vida debe respetar su vida y el de cualquier persona que le rodea. Qué ambos entiendan que son libres para seguir su camino, siempre y cuando con ello no dañen o perjudiquen la vida de ningún ser humano.

Y creo que para que ellos crezcan con estos valores, deben verlos y hacerlos suyos desde casa.

Quizás nos falte mucho por cambiar o mejorar.

Quizás todavía estemos en pañales con esto de la verdadera conciliación familiar.

Pero ahí vamos dando pequeños pasos, siempre a mejor, por nuestro bienestar y para el de ellos.

¿Alguien más piensa estos temas así? Cuéntame si se reparten las tareas familiares y cómo lo hacen!!

Si aún no sabes mucho de mí, en este post puedes conocerme un poco más.

Besos y amapuches y nos leemos pronto

Maihum

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