Para ninguna es un secreto que nuestra vida de madres requiere, con cierta frecuencia, un break.

La frecuencia de este break dependerá de cada una. Nuestra rutina, nuestras cargas emocionales diarias, nuestra capacidad de soltar el control y fluir. Todo eso influirá en que tan seguido necesitemos ese break.

Y creo necesario aclarar que, en ocasiones, el break va de la mano con el tiempo que me dedico a mí misma. Porque un break puede incluir la compañía de mi esposo. O solo dedicar tiempo para mí misma, que aunque no es mucho, tiendo a querer disfrutarlo sola: hacer ejercicio, leer un buen libro, escribir, ver Instagram y, de vez en cuando, meditar.

Ahora bien, también en ocasiones, mi break lo uso para desconectarme… incluso de mí misma. Es una especie de descanso que me doy del agite diario que demandan mis roles: mujer, mamá, esposa, amiga, ejecutiva, emprendedora, productora y pare ud. de contar. Vale acotar que el único rol que estoy clara que no me aplica es el de “cocinera”, je je je, pero eso es material para otro post.

Y este mini-break que me desconecta, usualmente puede estar relacionado a cualquier actividad trivial: bañarme sola, tomarme un café, acariciar a mi perro o cualquier cosa que me desconecte de mis roles, que me permita bajarle volumen a mi voz interna… Si nada de esto te resulta, pregúntate: Qué te desconecta a ti?

Sin embargo, por qué me parece importante escribirles sobre esto?

Primero, porque aunque es un tema bastante obvio que todas necesitamos un break (de todos nuestros roles diarios) no es algo que aplicamos. Ya que según nuestra cultura latina, ser mamá o ser una buena esposa, es ser una mujer que se “sacrifica” por su familia. O como he leído mucho por allí, aceptar que nuestra vida es : “caóticamente hermosa“.

Segundo, porque, muchas veces, partimos de la premisa de que un break está relacionado con algo más elaborado: irnos de vacaciones a algún sitio o trasladarnos físicamente a alguna parte y como mi tiempo o rutina no me lo permiten, entonces me tomo un descanso una vez al año (que es cuando puedo salir de vacaciones con mi familia).

En lo personal, veo mi vida como “cíclicamente hermosa” porque como mujeres, somos seres cíclicos por naturaleza. Para muestra un botón: Nuestro período viene cada 28 días y con él fluyen nuestras hormonas y nuestros días buenos y no tan buenos. Unos días donde somos más pacientes y otros menos. Días donde podemos dar 300% de nosotras mismas y días donde solo podemos dar 20%. O algunos otros, en los cuales necesitamos un break de forma más seguida. Y eso está bien… Y como ya les expliqué antes, me doy un break cada vez que siento necesitarlo. Sin importar si estoy sola o acompañada, si puedo salir o no de mi casa, si es una actividad profunda o trivial, lo hago.

Por este medio, las invito entonces a relajarnos, a conectar con otros roles y/o simplemente, a desconectarnos y a sentirnos bien gritándole al mundo: Hey mundo, Mami Needs a Break!

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