En enero se me ocurrió la brillante idea de querer asistir a un evento de bloggers en Madrid, vivo en una ciudad bastante pequeña y lejos, así que muchos eventos que se organizan quedan fuera de mi alcance para ir. Lo menos que pensé es que terminaría la aventura de mamá viajando sola.

Pero este era un evento que iba a reunir a una gran comunidad de bloggers de pa-maternidad de habla hispana, se realiza una vez al año y de verdad que quería ir.

Cuando se lo planteé a mi esposo, me dijo que nos organizáramos bien, para ir. Y luego me propuso que fuese yo sola.

¡Madre Mía!

¿mamá viajando sola?

Yo así, sin hijos, sin esposo, sola, conmigo….

Me dijo que sería una gran oportunidad, que así no me preocupaba por los niños, que además me tomaba unos días para hacer algo para mí.

Si, si, que tengo un gran esposo.

Pero el pánico que me dio no lo puedo explicar.

Primero me lo pensé mucho antes de decidir ir.

A mitad del tiempo, decidí que mejor no iba, que no era el momento (económico), esto último fue una decisión unilateral mía y de mi mente, que ni se me ocurrió consultarlo y hablarlo en pareja.

Luego que mi esposo me diera un gran sermón, y es que somos tan iguales, que de vez en cuando nos toca regañarnos mutuamente y motivarnos para no dejar aparcados nuestras metas y objetivos.

El es mi cheerleader number one. Y me dijo que no perdiera la oportunidad, no solo de un día para mi, sino de conocer gente, y formarme, de crear nuevas conexiones.

Y tuve que hacer un stop. Pararme y pensar que me daba miedo.

Tengo cuatro años de haber emigrado de mi país. Casi el mismo tiempo de ser mamá, y eso se traduce en que es el tiempo que he estado apegada a mis peques, sin separarme de ellos (excepto en Diciembre que estuve una semana hospitalizada, aun así, se puede entender que no fue una decisión propia la de estar sola en el hospital).

Pensar en irme lejos de ellos dos días, aun cuando algún día tenga la necesidad de descanso y salir sola un rato, se me hacía difícil.

Y podía excusarme en lo difícil que pudiera ser para ellos, que podría ser que si, pero la verdad es que más difícil era para mi.

Eso sin contar el factor vergüenza. Yo soy demasiado tímida, aunque pudiese parecer que no. Y enfrentarme a estas nuevas situaciones me hacen querer esconderme y no salir de allí.

Ya lo había comentado por aquí mi exceso de timidez

Pero a pesar de mi misma, de mis miedos, de mis excusas (algunas pudiesen haber tenido validez) y de mis ganas de autosabotearme para no arriesgarme, lo hice.

Me arriesgue, y viaje sola, dos días intensos, horas conmigo misma. Reencontrándome con personas maravillosas, conociendo otras.

Y el resultado, todo positivo, unos días de crecimiento para mi, de extrañarles y saber que puedo estar conmigo tranquila. De ellos conectar más con papá

Y sobretodo, de saber y sentir, que puedo arriesgarme, y buscar espacios para mi, que en equipo con mi familia se puede lograr.

Aun tengo jet lag (en un viaje de 4 horas en bus jajajajaja) pero como se dice por aquí, nadie me quita lo bailao’

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