Contar cuentos sobre uno mismo o hablar de cosas personales resulta, muchas veces, un tema delicado. Y más aún si esa conversación incluye hablar de nuestras emociones. Por ello, los cuentos son un recurso tan poderoso…

Usando los cuentos puedes aligerar la carga emocional de la maternidad y sería el equivalente a darte un break… Esto último (el break) es muy necesario para nosotras como mamás (pero eso ya tu lo sabías jejeje)…

Bueno como te venía contando, los cuentos te permiten hablar de tus emociones en tercera persona y expresarles a tus hijos de forma sencilla algún “sentimiento” que, tal vez, directamente se complique un tanto más. Asimismo, los cuentos le brindan a tus hijos una visual de esos conceptos emocionales que pueden resultar “abstractos” o difíciles de comprender. E, incluso, te dan la opción de tocar temas delicados o que nos hace sentir tensas desde una perspectiva amigable y calmada.

Por eso, te voy a recomendar 3 cuentos poco comunes que puedes utilizar para iniciar el año 2020 con esta práctica de hablar de emociones con los más pequeños de la casa:

  1. La Tierra Mágica de Abinun (0-2 años): Este cuento lo puedes encontrar en mi libro “Conviviendo con Nuestro Pequeño Coachee”. En esta historia, los dragoncitos, Anala y Nadiv, te enseñaran a hablarle a tus hijos desde lo que son: niños generosos, inteligentes, cariñosos, honestos o cualquiera que sea el valor que intentas dejar grabado en su película subconsciente. También, los papás dragones hablan y aplican la gratitud en su rutina diaria, así como todos los días antes de dormir, les comunican a sus dragoncitos lo mucho que los aman. Date la oportunidad de tocar estos temas con tus hijos, creo que te vas a sorprender…
  2. Llama, Llama Rojo Pijama de Anna Dewdney (2-4 años): En esta historia, Llama Llama se acuesta a dormir y se despide de su mamá, pero su cabecita empieza a revolotear y no puede quedarse dormida. Entonces llama a su mami en múltiples ocasiones, hasta que por fin grita desesperado para que su mamá venga. La mamá, quien estaba ocupada entre varios quehaceres, suelta todo lo que estaba haciendo y sale muy asustada. Y cuando llega al cuarto, observa que Llama Llama está bien, entonces se pone brava. Es una buena oportunidad para aprender a expresar nuestra molestia (cuando pasan cosas similares) y explicarle a nuestros hijos cuánto nos asusta si algo les ocurriese, además del malestar que nos genera. En la traducción del libro, usan la palabra “malcriada”. Yo cada vez que lo leo, substituyo esta palabra porque no va de acuerdo con lo que quiero dejar grabado de mi parte en la película de Alana y Victoria. Prefiero usar otros adjetivos que no me generen malestar.
  3. Ser como el Bambú de Ismael Cala (4-6 años): Este libro lo he leído con Alana en varias oportunidades, pero sigo pensando que es para niños entre 4-6 años. @IsmaelCala toca en este cuento temas como la flexibilidad emocional, cualidades de liderazgo (humildad, agradecimiento, apoyo de tu grupo cercano) y de crecimiento personal en general. Es una linda historia entre una mamá Panda y su hijo, quien desea subir a un bambú para aprender sobre este árbol y sobre la vida en general. Es una forma de abordar el bienestar de ser flexibles emocionalmente. Además, tiene una ventaja, la historia está en ingles y español.

La idea es que adecúes el cuento a tu estilo de crianza, a tu rutina, que lo incluyas en tus actividades diarias, lo modifiques y lo adaptes a eso que es importante para ti como mamá.

El objetivo central de este recurso es que puedas usarlo para criar a tus hijos de la manera que quieres, conectando un cuento a la vez…

Y si ya terminaste de leer y estás buscando sobre otras actividades o breaks nuevos y divertidos para llevar a cabo con tus hijos, no te olvides de revisar estos post que pueden darte algunas ideas:

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