Cuando los 40 me alcanzaron

Damn, mi primer post del año…

A lo largo de mi vida han sido un sinnúmero de afirmaciones las que he ido invalidando, desde que me perdería en el andar de mi propia historia, hasta que soñar en grande sólo daba dolores de cabeza y a menudo, la gente común no logra cumplirlos. Por lo pronto hoy, estoy bastante “encontrada” en esto de vivir y justamente en uno de los mejores y más grandes de mis sueños.

Sin embargo, este post es justamente respecto a lo contrario jajaja

Éste post, habla de aquello en lo que tanto mi madre como el resto del mundo ha tenido razón. Que después de los 40 nada es igual….

Es bien cierto que si hablamos de actitud me declaro creyente, considero que los seres humanos llevamos los años y los achaques en la mente y el espíritu. Y créanme cuando les digo que mi actitud es la de una quinceañera, si no que les pregunten a mis hijos jajajaja, ellos son las primeras víctimas de mi “locura juvenil”.

Depende de cada uno de nosotros lo que hacemos con nuestra psique para que ésta se mantenga más o menos en orden y seamos una especie de “forever young” y aunque me considero afortunada en cuanto a los genes, y no creo ser de las mujeres que portan los años notoriamente -claro que puedo estar equivocada- la mera neta es, que los ¡TENGO!

SI, tengo 41 años, mi cuerpo lo sabe y me pasa la factura cada vez que tiene oportunidad, sin embargo, este cuerpo seguirá siendo mío por un muy buen tiempo (por lo menos eso espero). Efectivamente después de los 40 todo cambia; la grasa se acumula más fácilmente y se pierde a ritmo de tortuga, los cambios hormonales empiezan a ser notorios al igual que las canas, las arrugas y el efecto inequívoco de la gravedad sobre el cuerpo.

Sin temor a equivocarme puedo decir que atravesar la barrera de las 4 décadas, cambia mucho más que el físico…

Cambia por completo tu manera de observar el mundo, de amar, de relacionarte.

Para mí, la vida ha tomado un ritmo mucho más acompasado, sin prisa; la palabra perdón hoy SIGNIFICA, hoy levanto la voz, pero para decir te quiero y sin temor a que la gente me vea “raro”, después de que los 40 me alcanzaron, lo que opine la gente me tiene sin cuidado, porque las opiniones de los demás son justamente eso, de los demás.

En esta nueva etapa me reconozco bajo otro espejo, en uno mucho más compasivo, me agradezco auténtica, me reconozco fuerte, guerrera y me abrazo desde un amor fiel de “señora de 4 décadas”, el tiempo ha dejado huella en el alma y en el cuerpo, pero me ha fortalecido hasta la médula, me forjé grande y ahora camino erguida sin necesidad de demostrarle a nadie más que a mí, de qué estoy hecha.

Como un simple pensamiento te digo, cada mujer tiene derecho a saberse hermosa, amada y a ser feliz, como derecho inalienable somos libres de vivir a nuestro real antojo, a vivir!!!

Vivamos pues, escribamos nuestra historia, como mamás, hijas, hermanas, simplemente como mujeres.

Feliz 2018!!

Comparte este artículo en: